TEXTO: GERMÁN MARGOZZINI

Una vida de trabajo auténtico, lejos de modas pasajeras y con una firme convicción en la relación que existe entre las personas y la naturaleza. Hablamos del gran arquitecto Germán del Sol.

En tiempos de redes sociales y fugaces momentos de fama, Germán del Sol —Premio Nacional de Arquitectura 2006— se reconoce como un marginado voluntario. “La fotografía nos ha ido dominando. Creo que hoy es más importante que nunca ser como uno es”, dice con firmeza.
Conversador honesto, sensible y profundo, Germán del Sol es un pensador que invita a reflexionar. “La arquitectura no son los muros. Está delimitada por ellos, pero tiene que ver con todo lo que pasa fuera y dentro de ellos”, afirma.

Desde las Termas Geométricas y de Puritama, hasta los hoteles Explora y Remota, su visión se ha materializado en obras que no solo dialogan con el paisaje, sino que lo celebran. Para él, una buena obra es aquella que da lugar a la vida humana tal cual es, y que permite conocer la naturaleza en toda su profundidad.
Del Sol no cree en la “arquitectura democrática” ni en procesos creativos colectivos. Para él, una buena obra nace de un encargo claro y la libertad para diseñar con visión. Así ha trabajado toda su carrera: sin perfeccionismos, sin frustración, y con una filosofía que lo impulsa a mirar siempre hacia adelante.

Quienes lo propusieron para el Premio Nacional describieron su trabajo como una “arquitectura sin pureza”. A él no le molesta: “La vida no es limpia y a mí no me gusta la pureza”. Y aunque reconoce el valor de sus premios, los mira con distancia: “La fama trae envidia y la sensación de que uno es vanidoso y muy caro”.
Tras más de 50 años de carrera, un episodio doloroso lo llevó a replantearse todo: el rechazo a una obra encargada por un familiar lo hizo pensar en dejar la arquitectura. “Por primera vez sentí que mi trabajo era despreciado, mis esfuerzos impagados y que nada bastaba”.
Hoy reparte su tiempo entre su campo en Leyda y las Termas Geométricas, y trabaja en dos proyectos que lo tienen ilusionado: sus dos primeros libros, uno sobre su obra y otro para transmitir sus ideas a nuevas generaciones. Germán del Sol sigue creando, pensando y construyendo su legado.